Inspiración Conjunto Olivo

Este conjunto es un homenaje al olivo, a su fruto y a su producto más preciado: el aceite, conocido desde la Antigüedad como oro líquido. El olivo ha sido un árbol esencial para las culturas del Mediterráneo, no solo por su valor económico, sino también por su profundo significado simbólico y cultural. De él se aprovechaban todos sus elementos: el aceite se utilizaba como combustible para lámparas, como base de la alimentación cotidiana y como ungüento en rituales, prácticas medicinales y cuidados corporales.

En la Grecia antigua, el olivo adquirió un carácter sagrado. Una corona de ramas de olivo era la máxima distinción otorgada a los vencedores de los Juegos Olímpicos, simbolizando honor, excelencia y vínculo con los dioses. Este árbol representaba la prosperidad, la paz y la continuidad de la vida, valores compartidos por las civilizaciones mediterráneas.

Durante la época romana, Hispania, nombre con el que se conocía la península ibérica, se consolidó como una de las grandes potencias productoras y exportadoras de aceite, especialmente desde la provincia de la Bética. La magnitud de este comercio fue tal que en Roma se formó el Monte Testaccio, un monte artificial compuesto por millones de fragmentos de ánforas que contenían aceite hispano, utilizado en la capital del Imperio y distribuido posteriormente al resto de provincias. Este vestigio histórico es testimonio de la importancia económica y cultural del aceite mediterráneo.

La relevancia del olivo también quedó reflejada de forma constante en el arte de estas culturas. Se han hallado restos de olivo en tumbas egipcias, así como representaciones de sus ramas y frutos en relieves. Aparece igualmente en los frescos del palacio de Knossos, en Creta, y en numerosas ánforas griegas de figuras negras, donde se representan tanto el proceso de producción del aceite como el uso de sus formas vegetales como motivos decorativos.

A partir de este legado común, hemos decidido rendir homenaje a las culturas mediterráneas creando este conjunto, cuyo diseño evoca una gota de aceite de la que caen delicadamente varias olivas, culminando en una hoja de olivo, un sello de una rama de olivo. La pieza está realizada en plata de ley 925 con baño de oro de 18 quilates y se completa con circonitas facetadas en color verde olivina, que aportan brillo y refuerzan la conexión cromática con el fruto y el árbol.

Este conjunto celebra la historia, la naturaleza y la tradición mediterránea a través de  joyas contemporáneas, pensadas como símbolo de continuidad, fertilidad y vínculo con los orígenes.