Inspiración Espiral, Esencia y piercings

Esta combinación hecha en plata de ley 925 con baño de oro de 18 quilates y circonitas, nacen de un proceso de investigación e inspiración en piezas originales de las culturas íberas, celtíberas y romanas, halladas en distintos puntos de la Península Ibérica y conservadas hoy en colecciones arqueológicas de museos españoles. Al recorrer estos fondos patrimoniales se aprecia un claro predominio del pendiente de aro o arete, una tipología recurrente desde la Antigüedad prerromana hasta época romana y, probablemente, una de las formas de joyería más difundidas y utilizadas, en parte gracias a su sencillez estructural y a su durabilidad, lo que ha favorecido su conservación hasta nuestros días.
El arete fue una joya común tanto en contextos femeninos como masculinos, y su presencia se documenta en distintos estratos sociales. En el ámbito romano, el aro se asoció a la continuidad y a la perfección formal, mientras que en culturas prerromanas su uso estaba estrechamente ligado a la identidad, el estatus y, en algunos casos, a significados rituales.
La espiral que conforma el diseño del arete remite a la imagen de una cuerda enrollada, un motivo ampliamente documentado en restos materiales de las culturas celtíberas, donde la torsión del metal evocaba ideas de fuerza, protección y permanencia. Este recurso formal aparece tanto en joyería como en otros objetos ornamentales y refleja un dominio técnico notable en el trabajo del metal. En el centro de la pieza destaca una piedra semipreciosa de color negro, en clara referencia a varios hallazgos procedentes del sur de la Península, donde este tipo de piedras se utilizaban como elemento central y simbólico en la ornamentación personal.
En concreto, esta inspiración remite a piezas íberas halladas en el Cerro de la Horca, un enclave arqueológico de gran relevancia, así como a determinados ejemplares púnicos encontrados en las Islas Baleares, donde la influencia fenicio-púnica dejó una profunda huella en la joyería local. Estas culturas compartían el uso de formas circulares y materiales oscuros, dotando a las piezas de una fuerte carga simbólica y estética.
El Pendiente Esencia y el set de piercing continúan este diálogo entre culturas y épocas, combinando distintos elementos históricos en una reinterpretación contemporánea. El pendiente compuesto por tres pequeñas esferas, un aro y una piedra central se inspira en piezas atribuidas a los vacceos, documentadas en yacimientos como Paredes de Nava, donde se han hallado adornos personales de gran riqueza formal. A esta base histórica se le han añadido otros elementos para crear una pieza equilibrada y actual.
Por su parte, el arete del conjunto toma como referencia las numerosas cuentas y aros metálicos encontrados en distintos puntos de la Península, datados en época prerromana y romana, utilizados tanto en pendientes como en collares y otros ornamentos. Estas cuentas, de formas simples y repetitivas, reflejan un gusto compartido por la geometría y la modularidad en la joyería antigua.
Finalmente, la pieza incorpora la representación de una moneda, reinterpretada mediante una marca en resina negra que evoca simbólicamente la imagen de la piel de toro estirada, una metáfora visual con la que tradicionalmente se ha representado la forma de la Península Ibérica. Este elemento funciona como cierre conceptual del conjunto, vinculando territorio, identidad y memoria histórica en una joya que reúne referencias íberas, celtíberas, púnicas y romanas.
El resultado es un conjunto de joyas que no reproduce piezas arqueológicas, sino que dialoga con ellas, trasladando su esencia formal y simbólica a un lenguaje contemporáneo, respetuoso con la historia y profundamente conectado con el origen cultural del territorio.